La región ofrece un entorno auténtico: arquitectura de tierra, tradiciones nómadas, artesanía local, gastronomía sahariana y hospitalidad comunitaria. Atrae a un turismo especializado que busca experiencias humanas, alejadas del turismo de masas.
El turismo es un sector con una fuerte compatibilidad con la economía social y solidaria (ESS): promueve productos locales, incluyendo a las mujeres, preserva el medio ambiente y ofrece actividades culturales lideradas por jóvenes. Es un motor de sostenibilidad inclusiva.