Se trata de una oportunidad para «hacer un balance del estado de la Nación, revisando los logros alcanzados y sintetizando los proyectos y desafíos que nos esperan», afirmó el Soberano.
Lo logrado hasta ahora no es fruto de la casualidad, señaló el Soberano, sino que está vinculado a una visión a largo plazo y refleja la pertinencia de las importantes decisiones tomadas en materia de desarrollo. A pesar de los sucesivos años de sequía y la exacerbación de las crisis internacionales, la economía marroquí ha mantenido un ritmo de crecimiento constante y sostenido. Esto se debe a una reactivación industrial sin precedentes. Su Majestad el Rey destacó el dinamismo que ha caracterizado las exportaciones industriales en los últimos años, en particular en el comercio internacional de Marruecos. La industria automotriz, la aeronáutica, las energías renovables y otros sectores siguen mostrando un buen desempeño. Estos sectores constituyen ahora un motor clave de nuestra economía emergente, tanto en términos de inversión como de creación de empleo.
Su Majestad el Rey también destacó los avances en infraestructuras. Marruecos cuenta con una nueva generación de infraestructuras modernas y robustas que cumplen con los estándares internacionales. Prueba de ello es el nuevo proyecto de extensión del tren de alta velocidad a Marrakech, así como proyectos en materia de seguridad hídrica, alimentaria y energética.
¿Qué impacto tendrá esto en los ciudadanos?
Más allá de las estadísticas macroeconómicas, la eficacia de las dinámicas de desarrollo se mide por su impacto en la vida de los ciudadanos. «Ningún nivel de desarrollo económico e infraestructural puede satisfacerme si no contribuye eficazmente a mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, independientemente de su grupo social o región», declaró el Soberano.
Su Majestad el Rey marcó un nuevo rumbo al instar a la implementación de una nueva generación de políticas públicas que aborden mejor las causas de las disparidades, teniendo en cuenta las características específicas de cada territorio. Afirmó que «es lamentable observar que algunas zonas, en particular las rurales, aún sufren pobreza e inseguridad debido a la falta de infraestructuras y equipamientos básicos». Esta situación «no refleja plenamente nuestros esfuerzos por fortalecer el desarrollo social y lograr la equidad territorial». Para Su Majestad el Rey, «no hay margen, ni hoy ni mañana, para un Marruecos que avance a dos velocidades», de ahí la necesidad de una reforma fundamental para replantear nuestra forma de operar.
«Es hora de dar un verdadero salto adelante en la revitalización integral de los espacios territoriales y en la lucha contra las disparidades sociales y espaciales», insistió el Soberano. El Gobierno, los cargos electos locales y diversas partes interesadas, tanto a nivel nacional como local, están llamados a idear nuevos enfoques.
El objetivo es pasar de los marcos tradicionales de desarrollo social a un enfoque basado en el desarrollo territorial integrado. Esto contribuirá a reducir las disparidades entre regiones, e incluso dentro de ellas.
El Gobierno está llamado pues a desarrollar una nueva generación de programas de desarrollo territorial.
En el ámbito político, Su Majestad el Rey enfatizó la importancia de comenzar ya los preparativos para las próximas elecciones. A menos de un año de las elecciones parlamentarias de 2026, el Soberano instó a la rápida finalización de los proyectos relacionados con estas elecciones. «Insistimos en la necesidad de redactar el Código Electoral General de la Cámara de Representantes para que pueda ser aprobado y publicado antes de que finalice este año». Este es uno de los proyectos legislativos clave de la actual legislatura.
En la nueva visión del desarrollo territorial, los programas a implementar deben diseñarse según una lógica de coherencia y convergencia de las intervenciones de los diversos actores. De hecho, estos programas deben basarse en la suma de esfuerzos de todos los actores y en su coordinación en torno a prioridades y proyectos claramente definidos que generen impactos reales.
Esto incluye el fortalecimiento del empleo y la creación de nuevos puestos de trabajo, en particular centrándose en el desarrollo del potencial económico regional, a la vez que se mejora el clima empresarial local para fomentar la inversión e impulsar el emprendimiento. Los servicios sociales básicos, en particular la educación y la sanidad, también deben incluirse en este nuevo paquete. Otro aspecto estratégico que debe abordarse en el nuevo enfoque es la seguridad hídrica. Su Majestad el Rey instó a la adopción de un modelo proactivo y sostenible de gestión de los recursos hídricos ante el creciente estrés hídrico y el cambio climático.
En las relaciones diplomáticas de Marruecos, además de los avances logrados en la defensa de la integridad territorial, Su Majestad el Rey enfatizó la necesidad de mantener una actitud abierta hacia el entorno regional, en particular hacia sus vecinos más cercanos. A pesar de las maniobras hostiles de Argelia, Marruecos sigue demostrando sabiduría y sentido común. El Soberano reiteró su oferta de diálogo a Argelia. Marruecos sigue dispuesto a entablar un diálogo franco, responsable, fraternal y sincero sobre las diversas cuestiones pendientes entre ambos países.
Su Majestad el Rey reafirmó que la Unión del Magreb no puede lograrse sin la participación conjunta de Marruecos y Argelia. En este esfuerzo, el Reino, que ha logrado avances significativos en el apoyo a la Iniciativa de Autonomía del Sáhara, no desea basarse únicamente en estas posiciones, sino en los principios de derecho y legitimidad. Este apoyo fomenta aún más la búsqueda de una solución consensuada que salve las apariencias para todas las partes, donde no haya ganadores ni perdedores.